Friday Rocks!- Sleaze A go go (Part.5)

Me había dejado un poco olvidada nuestra querida serie Sleaze A Go Go. Pero no se preocupen que este viernes vuelve, con la habitual y sabrosa ración de sordidez, alcohol, anfetaminas y fracaso. Esta vez me he decantado por algunas bandas que llegaron ya entrados los noventa, es decir cuando la escena estaba ya del todo en el underground por no decir muerta. Y claro como pueden comprender, estos chavales pues no rascaron ni siquiera el minutín de atención del que pudieron gozar discos aparecidos apenas un par de años antes. En todo caso si paladean el género estoy seguro de que les van a encantar. Con todos ustedes...


Originarios de San Francisco, Alleycat Scratch lanzaron su primer LP en 1993, dos años A.G. Que traducido viene a significar después del grunge. Una auténtica pena porque este Deadboys In Trash City tenía todo lo bueno, y en cantidades considerables de buenura, para haber hecho un poco de ruido. El tono macarra y las obvias influencias de Motley Crue, dejaban resquicio para un cierto carácter melódico. Como ocurre en Cat´s got your tongue, o la infaltable balada, Roses on my grave. Pero por supuesto, estos emperifollados y glamurosos elementos. Rendían homenaje a la vertiente más sucia del hard rock y sus resobados clichés, en acelerados y vibrantes temas como Stilletto strut, Take a bite (Outta me), Sexual addiction o Love sick junkie.

Obviamente, el menguante interés por este sonido los llevó a la disolución un año después. Fijaros que habían publicado este disco bajo el sello de tronchante nombre Kick Your Cat Records, que sólo tiene esta referencia discográfica. Así que supongo que sería una autoedición en toda regla. Pero el interés por el disco no decayó, y ha sido reeditado en cuatro ocasiones desde entonces.


Continuamos en 1995, año de salida de este único y homónimo compacto de Back Alley Sally. A este grupo originario de Hollywood no le quedó otra que autopublicarse. Y bueno, no es que este disco sea la bomba, ni precisamente imprescindible. Pero sí que tiene el mérito de mantener la esencia del hard rock sucio y pegajoso cuando nadie daba un duro por ello. Además sin añadirle ninguna mierda alternativa, algo habitual por aquel tiempo. Si te has acabado ya la tercera fila del género, canciones como Walking down the road, Candy Cane o Number one, te pueden hacer gracia con ese tono un poco sureño/blues que me llevan.

Lo reeditaron en 2016 los sellos especializados en sleaze y hard rock, Demon Doll y Metal Legacy. Sin duda un disco para completistas.


Y como perros truferos, continuamos escarbando en el panorama independiente de los primeros noventa, con este también autopublicado I Like A Lot. Eso sí, con Blackboard Jungle sí que estamos hablando de otra cosa. Porque este disco es pura caña, poderoso sonido de tonos oscuros y porque negarlo también con un poco de rollo alternativo. Sinceramente, al escucharlo se me vienen los Buckcherry más modern rock a la mente. Canciones con ritmo más contenido de lo habitual en el género, y con un omnipresente bajo como protagonista. I like a Lot es resultón como poco, y trae canciones muy chulas como Forever you and I, Everybody talk about, Generation, la espídica Paint you a picture, o la muy funk I like a lot, que da título al álbum.

Definitivamente Blackboard Jungle pegaron un salto adelante en pleno 1992. Quizás haya más bandas actuales a las que hayan influenciado de las que creemos. Muy, muy recomendable.



Y si Blackboard Jungle anticipaban el sleaze del siglo veintiuno. Slam St. Joan declaraban rabiosamente su amor por la faceta más ochentera del rollo. Su único disco, Saved By Grace de 1993, es un potentísimo ejemplar del más acelerado y sucio hard rock, que tiene como clara referencia a los siempre reivindicables L.A. Guns. Una faceta obvia, teniendo en cuenta que se formaron en Chicago en plenos años ochenta bajo el nombre de Valentino. Lanzaron un EP homónimo en 1989, pero lamentablemente no tuvieron la suerte de cara, y sólo pudieron debutar en largo cuando a nadie le importaba este sonido, y en un sello independiente.

Sleaze de primera categoría y cero originalidad, pero que funciona y de que manera. Canciones como la homónima Saved by grace, Shine on, la espídica y con armónica Slam St. Joan, la más melódica Eyes y el par de medios tiempos Emotional suicide y Your light, y Best of me, el típico tema de cierre un poco de coña, te van a hacer rememorar la mejor época del estilo. Otro disco al que tengo que recomendar muy fuerte.


Formados a comienzos de los noventa en Los Angeles, lo de The Graveyard Train fue llegar y besar el santo. Puesto que es el único grupo que traigo hoy, que tuvo la suerte de que una major publicara su disco. Nada menos que Geffen sería la responsable de que su único disco viera la luz en 1993, palabras mayores que ya nos dicen que aquí algo especial había.

Con un rollo muy bluesy, The Graveyard Train eran una especie de Love/Hate se encuentran con Cinderella/ The Black Crowes. Y las canciones que nos dejaron por aquí, son gloria si lo que te va es el rollo hard rock sureño/blues con su necesario toque callejero y de urbe decadente. No es que cambien mucho de tono a lo largo del disco, pero canciones como Down to the wire, Walkin the line, Hell on Wheels, Down to the wire y Spirit's a Movin, son momentos destacados de esta más que meritoria pieza de hard rock.

Y por hoy nos despedimos (sí ya sé, quieren algún bis, pero es lo que hay), no sin antes dejarles unos cuantos videos musicales. Para que vean como se las gastaban estos refinados amantes del vicio.





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